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Los sabores más tradicionales de las Pascuas Checas

Pascuas Checas

Los sabores siempre están ligados a las tradiciones, en esta ocasión compartimos algunos de los sabores más tradicionales de las Pascuas Checas y algunos aspectos de una entrevista que Radio Praga realizó a Nina Provaan, directora del Museo de Gastronomía de Praga.

”La Pascua es una gran festividad cristiana, pero también en lo que respecta al estado del tiempo, a los cambios en la naturaleza. Después del invierno llega la primavera y esta cabe celebrarla. Después de cierto tipo de hambruna, de pronto todo comienza a cobrar nueva vida, lo que es algo maravilloso que siempre cabe que festejar. El cristianismo se identificó con ello, y en vista de que durante el peor período, cuando casi no había qué comer, había que respetar el ayuno, la gente no sufría tanto”.

La cerveza se bebía en Bohemia ya en la Edad Media, e incluso durante la cuaresma.

Y ya que hemos tocado el tema, no hay que olvidar las bebidas. Como dijo a Radio Praga Nina Provaan, del Museo de Gastronomía de Praga, la cerveza era la bebida más extendida en los territorios checos ya en el Medioevo y esto incluso en el período de la cuaresma.

“El consumo de la cerveza no estaba prohibido durante la cuaresma, porque era una de las bebidas más extendidas en el país. Pero no era la misma cerveza a la que estamos acostumbrados en la actualidad. En la Edad Media, y más tarde todavía, la cerveza era mucho más suave y menos fuerte. Es porque durante su cocción no se agregaba el lúpulo, sino diversas hierbas amargas como la milenrama. Existen testimonios de que incluso el predicador checo, Juan Hus, se había quejado de que a la cerveza se le agregaba frambuesa y ajenjo. La cerveza era muy extendida, alguna se mezclaba con agua para que no fuera demasiado fuerte, la tomaban incluso los niños, y de la cerveza se hacía también una sopa”.

Otra de las bebidas que se tomaba en esa época era el vino que, sin embargo, era más caro, por lo que no todos los habitantes podían permitirse comprarlo.
Pero en ese entonces no había aguardientes. Este tipo de bebidas apareció hasta con los alquimistas, después del Renacimiento.
Además, como cuenta Nina Provaan, los años en que la Pascua no se celebraba muy temprano y la naturaleza comenzaba a despertarse de a poco del largo invierno, la gente utilizaba en la cocina diversas plantas que apenas salían de la tierra. Estas se agregaban a la sopa, y a todo lo verde que se recogía entonces y era comestible se le decía ‘špenát’, espinaca en español.

’Hlavička’, el plato que se comía en Chequia en Semana Santa

 

Con anterioridad hemos hablado de las comidas y bebidas durante el período de la cuaresma. Sin embargo, en cuanto a la Semana Santa, para esos días no se han conservado tantas recetas en forma escrita, oficiales, como para las semanas anteriores, aunque existen excepciones, señala Nina Provaan.

“En cuanto al último domingo previo a la Semana Santa, o sea el Domingo de Ramos, se han conservado testimonios escritos del siglo XIX sobre la preparación de unos pajaritos de masa de levadura. O sea que eran unos panecillos en forma de pajaritos, a los que se les hacían los ojos de clavo de olor. Estos pajaritos se preparaban mayormente para los niños, para que se alegrasen y esperacen con ansiedad la llegada de la Pascua”.
Entre las comidas de la Pascua en Chequia, a las que dedicó atención Nina Provaan figura igualmente la llamada ‘hlavička’ (cabecita), que muchas familias checas suelen preparar hasta la actualidad.
”La ‘hlavička’ o, como se le llamaba en tiempos pasados ‘hlavnička’ por ser el plato principal, que en checo se dice ‘hlavní’, es una comida típica de Pascua. Esta se preparaba al horno uno o dos días antes de la fiesta de Resurrección, y se comía cuando se regresaba de la iglesia, lo que a veces solía ser hasta a medianoche. Se trata más bien de un relleno, preparado de pan de molde u otro pan de harina blanca, pedazos de carne ahumada, huevos y tenía que llevar igualmente algo verde. Por ello se le añadían ortigas cortadas en pequeños pedazos, y otras hierbas que había a disposición, como perejil. Ese era un plato principal”.

El huevo, un importante alimento de la Pascua

 

Durante la Semana Santa y el Domingo de Pascua se le daba mucha importancia al huevo y se preparaban comidas con huevo, al tiempo que éstos también se decoraban de distinta forma. Cedamos la palabra nuevamente a Nina Provaan.

“En primavera las gallinas vuelven a poner huevos después del invierno. Éstos, como es sabido, contienen una gran cantidad de elementos nutritivos, por lo que se recomendaba comerlos durante la Semana Santa, para recobrar fuerzas y estar sanos. Además, el huevo es símbolo de la fertilidad. Y, precisamente, las fiestas de bienvenida a la primavera, así como la Pascua, eran concebidas como fiestas del inicio de la vida”.
Nina Provaan recordó que, en Chequia, al igual que en otros países de Europa Central, las conmemoraciones de la Pascua culminan el lunes después del Domingo de Pascua, después del Día de la Resurrección de Jesucristo.
Esto se debe a las tradiciones paganas en estos territorios, que han echado profundas raíces. En los tiempos paganos el lunes era el día cuando el huevo llegaba a jugar un rol insustituible, tradición que se ha conservado hasta el presente, sobre todo en el campo checo.
“En Alemania, Austria, Chequia y otros países de la región centroeuropea existe este lunes la tradición de que los hombres deben azotar a las mujeres con una varilla tejida de sauce para que sigan bellas y sanas, y ellas le regalan a cambio un huevo pintado por ejemplo con cera caliente. El sábado y el domingo se practicaban las tradiciones de la mayor fiesta cristiana, la Pascua, pero el lunes era del pueblo, se recorría la aldea y se practicaban varias costumbres populares de los tiempos paganos. Estas agradecían la fertilidad, simbolizada por los huevos, y en otras partes, como en Alemania e Inglaterra, por los conejos. También se comían platos especiales típicos de esta región, y se tomaba alcohol”.

La carne de cordero o un bizcocho en forma de cordero para la Pascua

A su vez, de acuerdo a la tradición cristiana, se comía cordero tanto en vísperas de la Pascua, como el lunes después de la Resurrección de Jesucristo, según sostiene Nina Provaan.

“En cuanto a las tradiciones cristianas que eran y siguen siendo respetadas en los territorios checos por una gran parte de la población, otro símbolo de la Pascua es el cordero. Antaño se preparaba asado especialmente, pero previamente el animal se llevaba a la iglesia para que el cura lo bendijera, al igual que unos panes dulces especiales de Pascua, llamados mazanec”.
Hubo períodos en que en este país había gran cantidad de animales, incluidos los corderos, y luego vinieron las guerras que acabaron con la vida de muchos habitantes, así como con los animales. Entonces en el campo quedaron pocos corderos y si la gente tenía algunos, prefería venderlos a la ciudad para ganar algún dinero.
“Por ello comenzaron a hacerse corderos de masa, de masa dulce, para respetar la tradición de la Pascua, donde el cordero no debió faltar. A la masa para preparar el cordero se agregaba requesón, por tratarse de un dulce festivo. Lo mismo se hacía con muchas masas en Navidad, o sea, para que fuesen más sabrosas, se les agregaba requesón. En Pascua esto era mucho más fácil, porque también las vacas comenzaban a dar más leche en primavera y a esas alturas también los terneros estaban lo suficientemente crecidos para no necesitar leche, que podía agregarse en la masa junto con el requesón”.

El ‘jidášek’ hace recordar la traición de Judas Iscariote

 

La señora Nina Provaan destacó asimismo que en Pascua no deberían faltar en Chequia tampoco los ‘jidášci’, que vienen del nombre Jidáš, Judas. Estos suelen preparase sin embargo también durante la cuaresma, o durante la Semana Santa, como sostiene.

“Los ‘jidášci’ son unos sencillos panecitos de menor tamaño hechos de masa de levadura, que comenzaron a prepararse en este país en las postrimerías del siglo XVIII. Este es un símbolo de la traición de Judas y de la crucifixión de Cristo, por lo que el panecillo suele estar decorado con una corona de espinas, o suele tener la forma de una fuerte cuerda enrollada, haciendo referencia a la cuerda en la que se había colgado Judas Iscariote. Por ello también la masa del ‘jidášek’ es de las más simples, no lleva requesón ni almendras, uvas pasa o nueces como el ‘mazanec’, al que se agregaban muchas cosas para que quedara de lo más sabroso”.
A modo de conclusión Nina Provaan señaló que la gente en los tiempos pasados tenía un gran respeto por las tradiciones y respetaba el período de cuaresma, además que su comportamiento a la hora de comer durante ese período también solía ser controlado.
“La mayoría de las personas respetaban el ayuno, además de que se han conservado testimonios escritos de que durante la cuaresma había personeros encargados de controlarlo. Se controlaban incluso las comidas en los restaurantes. Hubo tiempos diversos, pero si algo estaba dado o se heredaba por generaciones, se respetaba”.

Entrevista completa en: https://bit.ly/2JgTZie

Fuente: Oficina de Turismo de la República Checa – CzechTourism

www.midestioneschequia.com
www.czechtourism.com

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