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Rincones en La Ruta40: Aicuña, un lugar por descubrir

Ruta40

La Rioja

La oferta turística de La Rioja, está ofrece cinco corredores que revelan parte de los dieciocho departamentos de la provincia. Corredor de La Costa, Corredor de La producción, Corredor del Bermejo, Corredor de Los Llanos y el Corredor de La Ruta 40.

Por Miguel Malgor (Especial)
Desde la Secretaria de Turismo, María Fernanda Díaz, menciona que su principal función es promocionar cada corredor de la provincia de igual modo, y que “este año, como estrategia de comercialización se busca llevar a La Rioja a establecerse como un destino de calidad, ligado al vino, la gastronomía y las tradiciones”.

En esta ocasión desandaremos el camino que transita el corredor de la mítica ruta 40, la más extensa de nuestro país, y que en la Provincia de La Rioja como indica María, recorre uno de los lugares más pintorescos de su histórico trazado.

Entre sus atractivos principales, que para la secretaria de turismo: “es sin duda, una excelente razón para visitar la provincia”, se encuentra el Parque Nacional Talampaya, ubicado en Villa Unión, ciudad principal del departamento Coronel Felipe Varela. Y, también la Cuesta de Miranda en Chilecito.

El Parque Nacional Talampaya, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y la Cuesta de Miranda, son puntos del destino que fácilmente podemos encontrar en las páginas de la secretaría de turismo. Pero hay otros tantos lugares a los que no se accede fácilmente y que se encuentran escondidos en los rincones de esta mítica ruta argentina. Tal es el caso de un pueblito ubicado a mitad de camino entre Chilecito y Villa Unión. Estamos hablando de Aicuña.

Fue fundado el 23 de enero de 1715, y al día de hoy tiene una población, según el último censo Nacional (2010), de 220 habitantes. Un pueblito muy pequeño que se caracteriza principalmente por su tranquilidad y hospitalidad.

Los paisajes que allí se pueden disfrutar son variados, ya que hacía un lado se encuentra la parte posterior de la cadena montañosa de la sierra de Talampaya, por detrás las sierras de Aicuña, y al otro lado el Cerro Fatima. Los variados colores de los minerales de cada una de estas cadenas montañosas, rojos, grises, verdes y azules le dan al paisaje un tono multicolor. Grandes nogales y cardones visten estos paisajes, acompañados en todo su trazado por un camino sembrado de pircas, dándole al pueblo su carácter más histórico, en donde se revisten las casas de sus pocos habitantes, fabricadas en su mayoría de piedra, barro y adobe.

La oferta hotelera y gastronómica del pueblo se reduce a un solo lugar, el hostal La Casa. Nacido en el año 2005 por iniciativa de un grupo familiar, los Ormeño. Dante Ormeño, uno de sus propietarios comenta que el lugar donde se emplaza el hostal, es la casa donde han vivido toda su infancia y adolescencia, y que a eso se debe el nombre.

Si bien hace ya trece años de su nacimiento, la pasión de la familia por trabajar en turismo viene desde mucho antes. Dante, explica que: “Allá por los años 60 los días domingos, mi madre y mi padre ofrecían a la gente que venía desde chilecito, cazuelas de gallina y empanadas”.

Con el correr de los años el pequeño hostal (tenía tres habitaciones y el comedor), fue creciendo. Actualmente, como menciona, La Casa tiene 33 plazas, además de contar con una confitería comedor, una galería amplia, cochera techada, pileta, terraza y asadores. La clave de este crecimiento como así lo expresa su dueño, es salirse de los estándares normales del turismo tradicional, haciendo hincapié en la atención y el intercambio de información y conversación olvidándose de “la relación comercial” con los visitantes.

A su vez, resalta que la calidez de los habitantes, la tranquilidad, los paisajes y la fisonomía del pueblo, son factores que ayudan a que los turistas sigan eligiendo como destino, Aicuña.

El hostal “La Casa”, es un proyecto familiar en el que Dante trabaja junto con su madre y su hermano, chef del lugar. Para él, además de la hospitalidad, el motivo por el cual eligen su residencia por encima de otros lugares se debe a su oferta gastronómica. “Estamos a la vanguardia con respecto a los demás en todo el departamento Felipe Varela y Chilecito”.

Las comidas típicas son su fuerte: las humitas, locros con carne y vegetarianos hechos por su madre, las pastas, comidas de cerdo, empanadas y el infaltable cabrito riojano. También menciona los vinos de Aicuña fabricados por sus sobrinos, y los desayunos acompañados con pan casero, yuyos medicinales, dulces y nueces propias orgánicas.

La incertidumbre que actualmente vive el país se traslada a los pequeños lugares turísticos como lo es Aicuña. Para uno de los dueños de “La Casa”, esta temporada será una incertidumbre, debido al alto valor del dólar. Pero él dice que si las cosas siguen por este camino, en teoría la gente va a vacacionar más dentro de Argentina.

Además de la oferta hotelera y gastronómica que la familia Ormeño maneja, en el pueblo se pueden desarrollar diferentes actividades como lo es el trekking por senderos auto guiados y visitar la bodega artesanal. En las caminatas se pueden visitar los lugares más importantes como lo es la capilla, el cementerio, las obras de riego de cultivo y también los pueblitos aledaños, El Cardón, Los Patillos y parajes o puestos que se encuentran en la montaña.

Desde su punto de vista, Dante Ormeño dice que el atractivo de Aicuña es básicamente Aicuña. Su forma de vida, sus pircados históricos y fincas de nogales hacen que sea un destino elegido. Él confía en: “seguir haciendo las cosas bien para que el boca en boca siga dando sus frutos”.

¿Y vos? Qué esperas para visitarlos.

(Especial) Miguel Malgor es periodista del Seminario Ruta 40 de la UNLP.

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