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Sao Paulo, el mejor destino para combinar trabajo y placer en Brasil

A poco más de dos horas de vuelo desde Buenos Aires, Córdoba y Rosario, la mayor ciudad de Brasil ofrece gastronomía de excelencia, cultura, una vibrante movida nocturna y el atractivo de sus shoppings y tiendas sofisticadas. Por qué Sampa es hoy, como nunca, un gran destino de fin de semana.

A pesar de ser la tercera mayor metrópolis del continente y la más poblada de América del Sur, Sao Paulo nunca ha sido considerada un lugar turístico tradicional de Brasil. En compensación, es percibida como la meca del turismo ejecutivo, de congresos, académico o de tránsito hacia el litoral paulista.

Esa percepción es injusta con una capital llena de atractivos, que cuenta con 101 museos, 165 teatros, 282 salas de cine, una vibrante oferta cultural y gastronómica y decenas de parques y plazas para descansar del cemento.

Basta ver el movimiento de la Avenida Paulista los domingos, cuando está cerrada al tránsito, para entender cuán rica e interesante es la ciudad y por qué vale la pena conocerla: sus casi tres kilómetros de extensión se llenan de caminantes, ciclistas, grupos musicales, clases de gimnasia y manifestantes de causas más variadas.

Cercana y multicultural

“Por su cultura, vitalidad, compras, gastronomía e incluso la cercanía con las playas, Sao Paulo, como todo Brasil, es un mercado altamente atractivo para el desarrollo del turismo. Pero en el caso de la mayor ciudad del país, tenemos una ventaja adicional para recibir a los visitantes desde Argentina: la oferta de conexiones aéreas es altísima y los precios ultrabajos. La ciudad de Sao Paulo tiene todo para convertirse en un destino de fin de semana, especialmente desde ciudades como Buenos Aires, Córdoba y Rosario”, dijo el Ministro de Turismo de Brasil, Marcelo Álvaro Antonio.

Puede que los atractivos de Sao Paulo no salten a la vista de forma obvia, pero se los puede descubrir con zapatos cómodos y algún abrigo, ya que el clima puede ser cambiante en esta época del año. Para los viajeros, un fin de semana en la ciudad puede ser el mejor estreno.

El paseo puede empezar por el Centro el viernes a la tarde, cuando la actividad de oficinas aún llena de vida a una zona que puede lucir desangelada los fines de semana. Entre edificios de oficina sin mayores atractivos, surgirán palacetes y construcciones históricas que albergan museos, teatros, casas de shows (como el impresionante Casa de Francisca) y restaurantes. Es recomendable conocer el Centro Cultural Banco do Brasil (muestras de arte, cine, talleres, teatro y música en un predio de data de 1901), el Monasterio de Sao Bento (un hermoso complejo de templo, escuela, biblioteca, restaurant y jardines rodeando de edificios de oficinas) y la tradicional Casa Mathilde, pausa ideal para una merienda suculenta. Fundada en 1850 en Portugal, la sucursal de la «dulcería» está ubicada en la Plaza Antonio Prado, cerca de la sede del mercado bursátil paulistano -la Bovespa- y suele ser muy concurrida. Pero tanto los dulces tradicionales portugueses como la vista desde el segundo piso del local, justifican la pausa.

Entre cielo y tierra: miradores y gastronomía paulistana

Para una visión panorámica, un imperdible es la torre Banespa con 161 metros de altura; inaugurado en 1947 e inspirado en el Empire State, fue por 20 años el edificio más alto de la ciudad. Hoy es la sede del centro Santander Cultural y tiene un mirador de 360º y un horizonte de hasta 40 kilómetros donde se avizora hasta la Sierra de Cantareira.

Para el resto del fin de semana, el Mercado Municipal también es una opción para conocer y degustar, accesible en ómnibus y Metro. El (mega) sándwich de mortadela es un clásico del Mercado, pero no es ni por asomo la única opción gastronómica. Las frutas, por caso, y los jugos naturales, son un espectáculo por sí solos. No muy lejos de allí, en la Pinacoteca del Estado de Sao Paulo, una exposición del renombrado escultor Ernesto Luz está abierta hasta el 15 de julio y ofrece experiencias inmersivas, con materiales inusuales y metáforas sensuales; la muestra es un homenaje a los pueblos originarios por parte del artista carioca nacido en 1964. El pintoresco barrio de Vila Madalena también suele ser un polo para los turistas que buscan el alma bohemia de la ciudad.

 

“Visitas grupales, eventos, restaurantes de excelencia, shoppings de lujo, cultura, música… Sao Paulo lo tiene todo. Y una ventaja respecto al resto del país: al ser la mayor puerta de entrada a Brasil, los viajes se abaratan gracias a la gran oferta de conexiones aéreas. Principalmente desde Argentina”, destacó por su parte el flamante presidente de Embratur, Paulo Senise.

Mención especial merece el Parque Ibirapuera, que es a Sampa lo que la playa es a los habitantes de Río de Janeiro. En el parque de 158 hectáreas hay museos, locales para conciertos, lagos, fuentes y obras de arte al aire libre. Salvo en los recorridos por el Centro o en los alrededores de la Avenida Paulista, las distancias en Sao Paulo son considerables. Las aplicaciones para taxis funcionan muy bien, y son una buena opción para una ciudad enorme, especialmente porque el tránsito es más razonable los fines de semana.

En la Avenida Paulista, dos paradas obligatorias de arte y cultura. El Instituto Moreira Salles (un centro cultural y gastronómico tan sofisticado como accesible), y el icónico Museo de Arte de Sao Paulo (Masp) que cuenta con un acervo de más de 8.000 piezas de arte europeas. El Masp exhibe hasta el 28 de julio una muestra histórica de 120 obras de la modernista brasileña Tarsila do Amaral (1886-1973). Uno de sus cuadros más renombrados, Abaporu (1928), viajó en préstamo desde el Malba de Buenos Aires especialmente para la ocasión.

Vuelta al mundo entre manteles

La identidad paulistana también pasa, sin dudas, por su gastronomía. La amalgama de colectividades y el alma cosmopolita de la ciudad ha consolidado una miríada de restaurantes japoneses world class, tanto como las casas de lámen (sic) que son versiones más accesibles de comida japonesa con los fideos de arroz como plato insignia. Cocina mediterránea, churrascarías, comida italiana, comida brasileña con toques gourmet, la lista es larga y a los paulistas les gusta contar que la capital cuenta con seis mil pizzerías.

Una buena opción presente en todos los barrios son las panaderías con amplia oferta de comidas y bebidas (como los jugos de frutas naturales) más simples y no por eso menos apetitosas. La oferta es tan amplia y variada, que se hacen indispensables las guías semanales encartadas en revistas y diarios de la ciudad que son la brújula para elegir y no abrumarse ante todas las opciones disponibles para dar rienda suelta a la gula.

Un recordatorio final a quienes viajen a la ciudad a presenciar los partidos de la Copa América Brasil 2019 (del 14/06 al 07/07): aunque los partidos se jugarán en los estadios Arena Corinthians y Morumbí, vale la pena aprovechar la estadía para visitar el Museo del Fútbol en el estadio Pacaembú, donde las impresionantes salas interactivas conviven junto a fotografías centenarias para contar la historia del balompié de Brasil y del mundo.

+información:
http://visitbrasil.com

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