Tucumán vuelve a sorprender con una noticia que muchos esperaban: la Quebrada de Lules ya forma parte, de manera oficial, de la oferta turística del verano. Y no llega sola. El predio, recuperado para el patrimonio público después de cuatro décadas, estrenó servicios que elevan la experiencia del visitante y le devuelven a este rincón su esencia verde.
Hoy, la Quebrada luce renovada y lista para recibir a turistas y locales con propuestas que combinan naturaleza y confort. El espacio suma merenderos, bares, sanitarios modernos y un complejo de cabañas pensado para quienes buscan desconectar sin renunciar a la comodidad. Una de las grandes novedades es la incorporación de áreas de spa, ideales para disfrutar del bienestar en plena naturaleza.
Autoridades provinciales y municipales recorrieron el lugar para conocer de primera mano las nuevas instalaciones. Entre ellos, el vicegobernador a cargo del Ejecutivo, Miguel Acevedo; la intendenta de Lules, Marta Albarracín; y el equipo del Ente Tucumán Turismo, encabezado por Domingo Amaya e Inés Frías Silva. Todos coincidieron en algo: la transformación del predio marca un antes y un después para el Circuito Yungas.
Durante la visita, Acevedo destacó la rapidez con la que avanzaron las obras y el impacto positivo que generan: empleo, servicios de calidad y un nuevo impulso para el turismo tucumano. Amaya, por su parte, subrayó el valor estratégico del lugar dentro del mapa provincial, celebrando que Lules recupere su identidad natural con infraestructura sustentable. Y Albarracín expresó la emoción de ver concretado un sueño largamente esperado por la comunidad.
Con esta puesta en valor, la Quebrada de Lules se consolida como una parada obligatoria del Circuito Yungas. Un destino que combina historia, paisajes únicos y una oferta de servicios pensada para el viajero actual, ese que busca experiencias auténticas, contacto con la naturaleza y respeto por el entorno.
Un nuevo capítulo se abre para Lules, y el verano en Tucumán suma un atractivo que promete dar que hablar.