Hay historias que nacen en silencio, entre árboles, mar y tierra, y terminan brillando en vitrinas de museos internacionales. La de Gisela Martínez, creadora de Indómita Luz, es una de esas. Su trabajo viaja desde los paisajes argentinos hasta tiendas y galerías de Estados Unidos, Europa, Israel y América Latina. Y ahora, con Alemania sumándose a su mapa de exportaciones, su universo creativo sigue expandiéndose.
Gisela es diseñadora textil, tintórea, docente, vestuarista y artista. Pero, sobre todo, es una creadora que convierte la materia en lenguaje. Su sensibilidad nació en la infancia, en contacto directo con la naturaleza, y ese vínculo profundo con fibras, colores y capullos se transformó en el corazón de toda su obra.
Estudió en la Universidad de Palermo, donde fue reconocida por su mirada innovadora. Su recorrido incluye diseño textil, indumentaria, fieltro, tintes naturales y sericultura. También trabajó en cine, teatro y editoriales, y recorrió el país enseñando técnicas artesanales con un enfoque sustentable.
El descubrimiento que cambió su camino
En 2010, la sericultura apareció en su vida como una revelación. Primero llegó la formación junto al INTA y el INTI; después, la experiencia directa en La Pampa, donde comenzó a criar gusanos de seda y a estudiar el proceso natural del capullo. Ese contacto íntimo con la fibra cruda marcó el inicio de un lenguaje propio: poético, orgánico y profundamente argentino.
De la indumentaria a la joyería contemporánea
Indómita Luz nació en 2011 como una marca de indumentaria sustentable. Pero en 2015 dio un giro audaz hacia la joyería contemporánea, incorporando capullos de seda, tintes naturales y metales como plata, bronce y acero blanco. Más tarde llegaron las luminarias escultóricas, donde la luz se vuelve materia viva.
En 2020 creó Cultura Eco Argentina, una organización que impulsa proyectos de arte y educación ambiental, como los eco-murales hechos con tapitas recicladas en escuelas y espacios públicos de distintos países.
Hoy vive y crea en Claromecó, rodeada de mar, tierra, animales y fibras. Su filosofía es simple y poderosa: vivir en coherencia con lo que se crea.
Milano Jewelry Week 2025: la seda argentina en escena
Ese camino la llevó a ser seleccionada para la Milano Jewelry Week 2025, uno de los eventos más importantes del mundo en joyería contemporánea. Allí presentó piezas únicas hechas con capullos de seda, plata 925 y vidrio soplado.
Fue la única artista que trabaja joyería desde lo textil con seda argentina. El público quedó fascinado: muchos no sabían que en nuestro país se produce seda, y menos aún que puede transformarse en piezas de diseño de alto nivel.
Los curadores destacaron su identidad argentina, su fuerza poética y la innovación en el uso de materiales locales.
Indómita Luz hoy
La marca se consolidó como un puente entre arte, diseño y sustentabilidad. Sus piezas se venden en museos y tiendas de varios continentes, y su presencia en Argentina abarca casi todas las provincias. Alemania, en particular, se convirtió en uno de sus mercados más fuertes durante el último año.
“Emprender nunca es lineal, pero la perseverancia y el amor por lo que hacemos pueden llevarnos muy lejos”, dice Gisela, conocida en redes como @indomitaluzoficial.
Un universo para descubrir en Claromecó
Gisela transformó su obra en un sello propio y, sin proponérselo, se volvió una referente del arte local. Si este año pensás disfrutar de las playas de Dunamar o Claromecó, vale la pena hacer una pausa y entrar en su mundo: un espacio donde la creatividad respira, la naturaleza inspira y cada pieza cuenta una historia tejida con luz.