Aunque en febrero bajó el movimiento de argentinos por tierra, Brasil sigue siendo un imán irresistible. El Carnaval de Río encendió la chispa: colores, música y casi 100 mil visitantes argentinos vibrando entre playas infinitas y noches que no se olvidan.
Los paisajes del Nordeste —desde las arenas doradas de Salvador hasta las aguas turquesa de Maceió— se consolidan como postales soñadas para quienes buscan calor, alegría y experiencias únicas. La conectividad aérea crece y abre nuevas rutas directas: más vuelos, más asientos, más oportunidades de descubrir Bahía, Recife o Natal sin escalas.

Brasil no solo mantiene su liderazgo como destino internacional, sino que lo hace diversificando experiencias: samba, gastronomía, naturaleza exuberante y esa energía que transforma cada viaje en recuerdo eterno.