En Costa Rica, el café no es solo una bebida: es un viaje que empieza en las laderas de sus montañas y termina en una taza cargada de historia. Entre volcanes y paisajes únicos, las fincas cafetaleras abren sus puertas para mostrar cómo la cosecha manual, el secado y el tostado se convierten en parte de la identidad de un país que lleva más de dos siglos cultivando el “Grano de Oro”.
Los visitantes pueden caminar entre cafetales, acompañar a productores locales y descubrir cómo la altitud y los suelos volcánicos influyen en cada aroma y sabor. Las experiencias van desde catas guiadas hasta recorridos que combinan café, cacao y caña de azúcar, sumando gastronomía, senderismo y cultura.
Cada región aporta su sello: Los Santos, Tarrazú, el Valle Central con sus volcanes, Monteverde con sus familias productoras. Incluso la preparación tradicional con el chorreador sigue siendo parte del ritual que conecta generaciones.

Hoy, la calidad del café costarricense sigue brillando en el mundo: en 2026, la competencia Cup of Excellence volvió a premiar la excelencia de sus granos, reafirmando que detrás de cada taza hay paisajes, comunidades y prácticas sostenibles que cuidan la biodiversidad.
Recorrer Costa Rica a través del café es descubrir un país que invita a saborear su cultura con todos los sentidos.