El Día del Malbec es la excusa perfecta para viajar con los sentidos y descubrir cómo un vino puede ser la llave de entrada a los paisajes más cautivadores de Mendoza. El Privado Reserva Malbec de Bodega Jorge Rubio no solo conquistó la mesa argentina: hoy cruza fronteras y se disfruta en más de 12 países, llevando consigo la esencia del Oasis Sur mendocino.
Con su etiqueta de cuero —única y reconocida en vinotecas y restaurantes— y un proceso de crianza que combina tradición y carácter, este clásico mendocino se convirtió en un símbolo de autenticidad. Es el vino que acompaña almuerzos familiares, celebraciones turísticas y experiencias que buscan conexión con la tierra.
Para quienes recorren Mendoza, cada copa de Privado Reserva es un viaje: al río Atuel que riega los viñedos, a las montañas que dibujan el horizonte y a la hospitalidad de una región que cada vez más viajeros eligen como destino.
El turismo enológico encuentra aquí un aliado perfecto, capaz de transformar una visita en una experiencia inolvidable.
“Seguimos haciendo el mismo vino que siempre quisimos hacer: fiel a su origen y a nuestra filosofía”, expresó Jorge Alberto Rubio, fundador y enólogo con más de 40 años de trayectoria.
PRIVADO RESERVA MALBEC
Color rojo intenso con reflejos violáceos. Intenso y frutado, con destacados aromas de frutos rojos maduros, cerezas negras y mora. Su entrada en boca es fresca y suave, con taninos dulces y maduros producto de su paso por barricas de roble.
Crianza: 12 meses en barricas de roble americano y francés
Jefe de Enología: Jorge Rubio
Equipo Enológico: Gisela Romero, Micaela Sosa