La Experiencia Krugger es ese combo perfecto que te queda grabado para siempre: navegación lacustre, un lodge que parece sacado de un sueño y un trekking accesible entre paisajes que te abrazan. Todo en un rincón único del Parque Nacional Los Alerces, a un paso de Esquel.
Navegación que te conecta con todo
Imaginate subirte a la embarcación en Puerto Limonao, a pocos kilómetros de la Villa del Parque Nacional Los Alerces, y empezar a recorrer el brazo sur del Lago Futalaufquen. Las playas, las montañas —como el Cordón Rivadavia o el cerro La Torta— y ese silencio patagónico que te acomoda el alma.
Después de unos 40 minutos, llega uno de los momentos más esperados: el Estrecho de los Monstruos. Un pasaje angosto, de aguas verde esmeralda, donde la vegetación parece tocar la embarcación y los troncos sumergidos despiertan la imaginación. Es un instante que todos recuerdan.
Al cruzarlo, aparece el protagonista: el Lago Krugger, más pequeño, más pintoresco y con ese color glaciar que enamora. Sus bosques de ñires, cipreses y lengas completan una postal que cambia con cada estación.
Un lodge con aroma a hogar
Apenas bajás, el cuerpo pide pausa… y el lodge te la da.
La bienvenida llega con tortas fritas patagónicas, infusiones calientes y dulces caseros hechos con frutas de la zona. Todo en un ambiente de madera, cálido y simple, con capacidad para 12 personas.
Hay un bar con vinos locales, bebidas para todos los gustos y una carta con ocho platos principales, opciones veganas, libres de gluten, postres y minutas. Comida abundante, casera y con identidad de montaña.
Además, el lodge tiene biblioteca, juegos y todo lo necesario para pasar una o varias noches en un refugio donde la calidez es parte de la experiencia.
Trekking al Naufragio y las palanganas del río Frey
A solo 1 km del lodge está el Naufragio del Frey, un rincón donde el río se vuelve espejo y la tranquilidad invita a respirar hondo. Allí se recuerda la historia de Emilio Frey y Luis Álvarez, colaboradores del Perito Moreno, quienes a fines del siglo XIX exploraron la zona y vivieron un naufragio que marcó este lugar.
El río Frey sorprende con sus colores vibrantes, su calma y la posibilidad de ver flora y fauna autóctona. Ideal para unos mates, una pausa o simplemente contemplar.
Si querés sumar un poco más de aventura, a 5 km están las palanganas del Frey, rápidos naturales que muestran la fuerza del río. El sendero es de dificultad baja a media y se recorre en aproximadamente 1 hora y media. El sonido del agua, la forma del cauce y la vegetación —incluida la caña colihue en pleno resurgir— hacen que valga cada paso.
Recomendaciones para el trekking
• Distancia total: 10 km
• Ropa cómoda y abrigo
• Buen estado físico para caminar en desnivel
• No consumir frutos del sendero
• Protector solar y repelente
• No recolectar flores ni especies autóctonas
Una experiencia que cambia con las estaciones
La navegación y el lodge están abiertos todo el año.
En invierno, podés hacer caminatas con raquetas.
En otoño, la variedad de hongos es un espectáculo natural.
En verano y primavera, los colores del bosque y los lagos brillan como nunca.
Si querés descubrir uno de los lugares mejor conservados de la Patagonia, contactá a la Subsecretaría de Turismo de Esquel y empezá a planear tu viaje.