Las ballenas ya llegaron y Puerto Madryn vuelve a ser escenario de uno de los espectáculos naturales más conmovedores de la Patagonia. Desde mayo, los gigantes del mar se dejan ver en el Golfo Nuevo y, a partir de junio, la temporada de avistajes se despliega con toda su fuerza.
La ciudad está ubicada en la Costa Noreste de la provincia de Chubut y es la puerta de entrada principal a Península Valdés, área natural protegida y declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 1999.
Ballenas Francas, elefantes y lobos marinos, pingüinos de Magallanes , delfines, orcas y numerosas especies de fauna terrestre y aves se transforman en los protagonistas de este entorno natural único.
El Área Natural Protegida El Doradillo ofrece una experiencia única: observar a las ballenas francas australes a escasos metros de la costa, en playas de canto rodado donde la geografía permite una cercanía sorprendente. Allí, madres y crías se mueven con calma en aguas poco profundas, regalando momentos de conexión íntima con la naturaleza.
Para quienes buscan aventura, Puerto Pirámides es el epicentro de los avistajes embarcados. Excursiones de 90 minutos garantizan encuentros inolvidables, con ballenas que se acercan de manera espontánea a las embarcaciones.
Todo bajo un modelo patagónico de observación responsable, que protege a la fauna y convierte al ecoturismo en motor de conservación.
Más allá de las ballenas, la Península Valdés despliega un mosaico de paisajes y fauna: lobos marinos, pingüinos, aves costeras y una biodiversidad que convierte cada visita en un viaje sensorial completo. Puerto Madryn no solo es un destino, es una invitación a vivir la naturaleza en primera fila.
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