estrés futbolero

 El Mundial 2026 no solo se juega en la cancha: también se siente en el cuerpo y en la mente de millones de hinchas. La tensión de cada partido decisivo acelera el pulso, activa hormonas y deja huella en nuestro bienestar. Pero esa misma intensidad puede convertirse en una invitación a viajar, descubrir sabores locales y encontrar momentos de disfrute que equilibran la pasión futbolera.

Escribe Dra. Laura MAFFEI

El día de la final de la Copa de Alemania 2025 —el equivalente alemán de nuestra Copa Argentina—, los relojes inteligentes de 229 hinchas registraron un nivel de estrés 41% más alto que en una jornada normal, según un estudio publicado en la revista Scientific Reports. En pleno Mundial 2026, vale la pena entender qué le pasa al cuerpo cuando seguimos un partido decisivo.

Para millones de argentinos, el Mundial moviliza expectativas, ilusiones y tensión emocional. Esas emociones no afectan sólo el ánimo: también producen cambios medibles en el organismo. Desde la endocrinología sabemos que el estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia; como suelo advertir, sin estrés nos moriríamos. El problema no es sentirlo, sino que la señal de alarma quede activada demasiado tiempo. Frente a la incertidumbre o la alta carga emocional, el organismo libera cortisol, la hormona que nos permite adaptarnos a los desafíos. Cuando sus niveles permanecen elevados, empiezan a afectar el bienestar físico y emocional.

El estudio al que hago referencia, publicado en 2026 en Scientific Reports bajo el título “Measuring Football Fever Through Wearable Technology”, siguió con relojes inteligentes la frecuencia cardíaca y un indicador de estrés de esos hinchas —seguidores de uno de los clubes finalistas— durante la final disputada en el estadio Olímpico de Berlín. Vale aclarar qué mide ese reloj, porque no es la hormona del estrés. Lo que observa es el corazón: entre un latido y el siguiente hay pequeñas diferencias de tiempo, gobernadas por el sistema nervioso. En calma esos intervalos son más irregulares; cuando el cuerpo se activa se vuelven más parejos y el pulso tiende a subir. El sensor lee esa caída de variabilidad y la traduce en un puntaje de “estrés”. Es una señal indirecta de cuánto se activa el organismo, no una medición hormonal —de eso se ocupa el segundo estudio—. Por eso mismo no cuenta el esfuerzo físico: ahí el pulso sube por otro motivo. Se trata, además, de una final de eliminación directa, donde todo se define en un solo partido, sin revancha, y esa condición concentra la incertidumbre y la carga emocional. Con esa lectura, las respuestas fisiológicas mostraron un patrón claro: se elevaban antes del inicio del partido, llegaban al pico en los momentos de mayor tensión y seguían altas varias horas después del pitazo final.

Dra. Laura MAFFEI (M.N.

Un trabajo anterior, de 2020 en la revista Stress and Health, llegó a una conclusión complementaria. La investigadora Martha Newson, del Centro para el Estudio de la Cohesión Social de la Universidad de Oxford, analizó la saliva de hinchas brasileños durante el Mundial 2014 para medir el cortisol. Los más identificados con su selección mostraban los niveles más altos, sobre todo frente a resultados adversos. Cuanto más fuerte el vínculo emocional con el equipo, más intensa es la respuesta del cuerpo.

El vínculo entre fútbol y salud no es sólo tensión. Compartir un partido, celebrar una victoria o sentirse parte de algo colectivo aportan al bienestar emocional.

De cara a transitar este mundial, propongo algunas herramientas simples para gestionar el estrés: respetar las horas de descanso aprovechando que los horarios de los partidos nos benefician, evitar la sobreexposición a información si sentimos que nos  aumenta la ansiedad, hacer actividad física y practicar la respiración.  Todas ayudan a regular el cortisol y a recuperar el equilibrio.

El estrés va a estar presente porque es parte de nuestra naturaleza. La diferencia está en cómo aprendemos a gestionarlo. El desafío es disfrutar la pasión mundialista sin que tome el control, para que cada partido sea una experiencia de disfrute con familia y amigos.

Dra. Laura MAFFEI (M.N. 62441), endocrinóloga de amplia trayectoria y referente en estrés. Es directora de Maffei Centro Médico e Investigación Clínica Aplicada y autora del libro Alicia en el país del estrés. @dralauramaffei

 

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