Queso de Tafí del Valle

En el corazón de los Valles Calchaquíes, entre montañas verdes y aire puro de altura, late un sabor que ya es leyenda: el Queso de Tafí del Valle. Este tesoro tucumano acaba de recibir la Indicación Geográfica, un sello que lo coloca en la misma liga que el salame de Tandil, el aceite de oliva mendocino y el cordero patagónico.

No es solo un queso: es tradición, paisaje y cultura en cada bocado. Nacido a más de 1.800 metros sobre el nivel del mar, con pasturas naturales y técnicas transmitidas de generación en generación, su sabor no puede replicarse en ningún otro rincón del mundo.

Hoy, Tucumán celebra un hito que refuerza su identidad y abre nuevas puertas al turismo gastronómico. Porque visitar Tafí del Valle no es solo contemplar paisajes únicos, sino también descubrir un producto que cuenta historias, que conecta con la memoria jesuítica y que se festeja cada verano en la Fiesta Nacional del Queso.

La distinción no es menor. Coloca al queso tafinisto en un selecto mapa de alimentos con identidad territorial, junto a productos emblemáticos como el salame de Tandil, el aceite de oliva mendocino y el cordero patagónico, entre otros.

El logro es fruto de más de 15 años de trabajo articulado entre el Gobierno Provincial, el Gobierno Nacional y los productores locales, quienes impulsaron la necesidad de proteger el nombre del producto y de visibilizar aquello que lo hace único: una combinación de condiciones naturales y saberes productivos que no pueden trasladarse a ningún otro lugar.

La IG no solo protege el nombre Queso de Tafí del Valle frente a imitaciones, sino que garantiza su autenticidad, refuerza su vínculo con el territorio y abre nuevas oportunidades para su posicionamiento en mercados más exigentes, promoviendo el desarrollo local y el agregado de valor en origen.

Ícono turístico

Pero para comprender verdaderamente su esencia, hay que viajar en el tiempo. Hasta 1585, cuando los jesuitas llegaron a la Gobernación del Tucumán. Además de su misión evangelizadora, introdujeron prácticas agrícolas y ganaderas, entre ellas la producción de quesos tipo manchego. Desde entonces, la tradición no se detuvo: se adaptó, se transformó y echó raíces profundas en los Valles Calchaquíes.

Hoy, ese legado se celebra también en la Fiesta Nacional del Queso, uno de los eventos más convocantes del verano tucumano, donde la cultura, la música y la producción se entrelazan en torno a este símbolo gastronómico.

“Tafí del Valle es un destino que todos deberían visitar al menos una vez en la vida. no solo tiene paisajes inigualables, también una variedad de productos turísticos increíbles como la Ruta del Vino de Altura, la Ruta del Artesano, un moderno Museo Jesuítico que relata la historia del valle y, ahora, este queso que solo puede disfrutarse en su máxima expresión visitándolo”, expresó el presidente del Ente Tucumán Turismo, Domingo Amaya.

Tucumán celebra un hito que no solo impacta en la faz productiva y turística de la provincia, sino que llega hasta el corazón y lo colma de orgullo.

El queso tafinisto es más que un alimento: es un emblema turístico que invita a viajar, a saborear y a sentir orgullo por lo auténtico.

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