En la era de la inteligencia artificial y la automatización, el mundo del entretenimiento y el turismo enfrenta una paradoja: lo que debería simplificar la experiencia del consumidor, muchas veces la complica. Reservar una entrada, gestionar un viaje, activar una campaña o simplemente hacer un check-in puede transformarse en un laberinto de validaciones, permisos y formularios que consumen tiempo y energía.
Los espectáculos y el tiempo libre, que deberían ser sinónimo de disfrute, se ven atravesados por esta nueva burocracia digital. Operadores, agencias y productores invierten horas en gestiones invisibles que no figuran en los presupuestos, pero sí en la rutina diaria. El resultado: menos foco en la creatividad y más desgaste en trámites que nadie pidió.
La “fricción digital” se convierte en un desafío para el sector. Porque detrás de cada show, cada festival o cada propuesta turística, hay equipos que deberían estar creando experiencias memorables y no lidiando con bloqueos, reportes o apelaciones interminables. La pregunta incómoda es: ¿cuánto talento se desperdicia en tareas que no agregan valor al consumidor?
Identidades Digitales propone una salida: medir y gestionar esa fricción. Incorporar la figura del Manager de Agilidad para detectar y reducir las pequeñas ineficiencias que, acumuladas, terminan restando competitividad. Porque el verdadero diferencial no está solo en automatizar, sino en liberar tiempo para lo que realmente importa: diseñar experiencias que conecten con las personas.
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