Delta One eleva la experiencia de volar con un programa de vinos que conecta cada copa con destinos, personas y relatos únicos. Desde íconos de Napa Valley hasta clásicos internacionales, la selección curada por un Master Sommelier invita a descubrir sabores que viajan junto a vos a 35.000 pies de altura.
El Champagne Taittinger, símbolo de celebración, se suma a la propuesta en vuelos domésticos y lounges exclusivos, reforzando la idea de que cada trayecto puede transformarse en un momento especial.
Con etiquetas emblemáticas como Silver Oak, St. Supéry y Freemark Abbey, la aerolínea abre la puerta a un portafolio que combina tradición, innovación y hospitalidad. La experiencia se completa con el programa Sky Sommelier, pionero en la industria, que asegura un servicio premium y cercano para quienes buscan disfrutar del vino sin complicaciones.
Más que un servicio a bordo, esta propuesta refleja la filosofía de Delta: conectar a los viajeros con el mundo a través de experiencias auténticas, donde cada detalle importa y cada copa tiene una historia que contar.