La ballena que volvió del silencio. Imaginate estar en los acantilados de Punta Marqués y ver, a pocos metros de la costa, a uno de los animales más grandes del planeta. No es un sueño: la ballena sei volvió al Golfo San Jorge después de casi 100 años, y Comodoro Rivadavia está viviendo un momento histórico.
No se trata de un avistaje aislado. Son decenas de ballenas, hasta 70 juntas, moviéndose con una elegancia que te deja sin palabras. Y lo mejor: no están de paso. Se quedan meses, desde la primavera hasta casi el invierno. Es un espectáculo natural que no existe en ningún otro lugar del mundo.
La ballena sei es rápida, enorme y bastante tímida, por eso durante décadas casi no se la veía. Pero ahora eligió estas aguas como zona de alimentación, y su regreso emociona tanto a científicos como a viajeros.
A todo esto se suma la compañía de delfines de varias especies, que completan un show natural increíble. Por eso Comodoro se está posicionando como un nuevo destino de turismo de naturaleza, ideal para quienes buscan experiencias auténticas, cercanas y responsables.
Entre la estepa, el mar, los acantilados y la historia pionera de la ciudad, la aparición de la ballena sei es la pieza que faltaba para que Comodoro Rivadavia brille con luz propia en el mapa turístico patagónico.